Error nº1: No incluir gastos deducibles que sí puedes desgravar

Muchos jóvenes no declaran gastos que podrían restarles una parte importante de su factura fiscal. Los más comunes: cursos de formación, gastos de mudanza por trabajo y material informático para teletrabajo. Cada uno tiene sus propios límites y condiciones según la normativa vigente, así que conviene revisarlos caso a caso.

Si estás estudiando una carrera, máster o curso relacionado con tu trabajo, buena parte de los gastos pueden ser deducibles: matrícula, libros, material, transporte e incluso alojamiento si estudias en otra ciudad. Un estudiante de máster puede ahorrarse una cantidad considerable solo con estos conceptos, dependiendo de su situación concreta.

Para autónomos jóvenes, el error es aún más costoso: no desgravar el móvil, internet en casa, parte del alquiler si trabajas desde casa, y las comidas fuera cuando tienes reuniones de trabajo. Un autónomo que no declare estos gastos puede estar pagando de más en su declaración de forma significativa.

Error nº2: Elegir mal entre declaración individual o conjunta

Si vives en pareja o te acabas de casar, elegir mal el tipo de declaración puede costarte un dinero que no deberías perder. La regla general es simple: si uno gana mucho más que el otro (con una diferencia notable de ingresos), suele convenir la declaración conjunta, aunque depende de cada situación.

Ejemplo orientativo: si uno de los dos miembros de la pareja tiene ingresos altos y el otro ingresos medios-bajos, hacer la declaración por separado puede resultar menos ventajoso que la opción conjunta. La diferencia puede ser de cientos de euros dependiendo de los tramos. Vale la pena simular ambas opciones antes de decidir.

Otro caso típico: parejas jóvenes donde uno trabaja y el otro estudia. Si el que estudia tiene ingresos muy bajos (becas, trabajos esporádicos), la declaración conjunta casi siempre sale rentable. Usa el simulador TAE para calcular diferentes escenarios.

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Error nº3: No aprovechar las deducciones autonómicas por juventud

Cada comunidad autónoma tiene deducciones específicas para jóvenes que la mayoría desconoce. En Madrid, los menores de 35 años pueden deducirse una parte del alquiler de vivienda habitual. En Cataluña existen deducciones por gastos de guardería para menores bajo tu cuidado. Los importes exactos varían y se actualizan cada año, así que conviene consultar la normativa autonómica vigente.

Andalucía ofrece deducciones por nacimiento o adopción aplicables durante varios años posteriores. Valencia tiene deducciones para jóvenes que se independizan por primera vez. Castilla-La Mancha contempla beneficios fiscales para menores de 36 años. En todos los casos, los requisitos y cuantías concretas deben verificarse en la normativa autonómica de cada ejercicio.

El problema es que estas deducciones no aparecen automáticamente en el borrador. Tienes que añadirlas manualmente en el apartado de 'Deducciones autonómicas'. Si ya presentaste tu declaración sin incluirlas, puedes hacer una complementaria hasta diciembre y recuperar el dinero con intereses.

Error nº4: No optimizar las retenciones del año siguiente

Si este año te sale a pagar una cantidad elevada o te devuelven muy poco, puede ser señal de que tus retenciones están mal ajustadas. Muchos jóvenes no saben que pueden pedirle a su empresa que les retenga más o menos IRPF según sus circunstancias.

Si prevés gastos deducibles importantes el año que viene (máster, mudanza, material de trabajo), pide que te retengan menos. Si vas a tener ingresos extra (freelance, alquiler de una habitación), pide que retengan más para evitar sustos en la próxima declaración.

La clave está en conseguir que tu resultado sea próximo a cero o con una devolución moderada. Así no prestas dinero gratis al Estado ni tienes que pedir préstamos para emergencias cuando te salga a pagar una cantidad alta.